HOMENAJE A CORTAZAR Concurso de novela corta

He quí el trabajo de alumnos. Se trataba después de haber estudiado Continuidad de los parques de Julio Cortázar, de inspirarse de su estilo para crear una novela corta siguiendo una historieta de Quino.

Se trata de votar para la que consideras la mejor producción.

Las huellas de la muerte

Es el anochecer, había empezado a leer la novela del detective. Se había instalado confortablemente en su cama. Línea a línea, página tras página el detective aparece delante del almohadón y delante de los ojos. Se abandonó por la escena, el detective con su abrigo británico camina lentamente y empieza su concentración sobre huellas de sangre. La tranquilidad en la pieza parece como el silencio antes de la muerte. Las imágenes van creciendo en su cabeza. Sigue su lectura como el detective sigue sus huellas con su lupa.

En un momento el detective está delante de una puerta pero hay otra huella. Es como si esta puerta y esta huella invitaran a los dos hombres al otro lado. El detective no tiene miedo y continúa su investigación. La noche está en el cielo y muy oscura. Cuando el detective da un paso más, en un segundo el ambiente cambia totalmente. El detective cae en una trampa, el otro  también porque hace lo mismo. Puede ser un abuso de concentración en su idea. El detective está en una pieza que se llena de agua, su abrigo está completamente mojado mientras que la sábana, la manta y el pijama están secos ; no hay ninguna reacción en su habitación  cuando el pánico gana al hombre que se ahoga en el agua que viene de una manguera a la derecha detrás de una reja. El detective está ojiabierto y también boquibierto. De sopetón están en el agua pero en la cama la tranquilidad está todavía presente.

El agua sigue subiendo, la pieza vuelve a ser peligrosa para el detective porque es un hombre fuerte cuando se trata de buscar huellas pero cuando se trata de ser un pez es más difícil ; no sabe nadar. El ambiente vuelve a ser penoso delante de una manguera que sigue llenando de agua, la lupa está al fondo de la pieza, el sombrero flotando arriba de los manos que piden ayuda. El almohadón es perfecto para la comodidad pero el hombre decide levantarse y va a coger una manguera en una reja y vuelve a su cama con su almohadón, su sábana, su manta siempre en pijama. No tiene ninguna expresión en su cara. Finalmente el detective sigue su muerte o quizás la muerte siga al detective.

Johanna

 

La muerte del detective

Empieza a anochecer, no quiere dormir porque quiere continuar su historia. Se instala cómodamente en su cama, en un pijama de rayas blancas, va a  reemprender la lectura de su novela de detectives antes de dormir. Estará pronto terminada. Se sumerge en seguida en la historia. El detective con su sombrero, su abrigo de cuadros y su lupa, se inclinaba, cada vez más paso a paso para ver mejor las huellas de pies que teñían de rojo el suelo de este largo pasillo blanco que no parecía nunca terminar. Las huellas cambiaban de dirección. El detective levantó la cabeza y vio una puerta blanca abierta un poco con una huella de mano. Eran huellas de sangre pero no encontraba a ninguna víctima o un cuerpo. Era muy extraño pero el detective quería resolver el enigma. Abrió la puerta más y entró en otra sala blanca. Había huellas que teñían el suelo y las paredes otra vez. Examinó las huellas de mano y también siguió caminando. Caminaba, caminaba todavía y cayó cuatro metros más abajo en una sala que se estaba llenando de agua. El detective no sabía nadar. El estupor se veía en sus ojos, pánico. El nivel del agua seguía aumentando. Se ahogaba. El detective retuvo su respiración un poco y antes de su último suspiro, comprendió qué pasó. Comprendió que no eran huellas de sangre, que todo lo que veía era una trampa. El detective, cayó al suelo con otros cuerpos. ¡No era el primero! ¡No sería el último! Es el fin de la novela, cierra el libro y lo pone sobre la mesilla de noche al lado de su cama. Se levanta, pone sus zapatillas blancas y va a cerrar la manguera que llena de agua la sala debajo. Vuelve a su cama, se sienta sobre la cama, y deposita sus zapatillas paralelas al cama y va a dormir tranquilo, cómodo. Rápidamente un ruido de ronquido invade la habitación.

Elisa

 

Detective

 

Una tarde de invierno, arrellanado en su cama, sus zapatillas paralelamente instaladas, su edredón bien bordeado, está absorto en su libro y palabra por palabra entra en la historia. Viendo las pisadas, el hombre ensarta su vestido de detective. Saca su lupa, su abrigo, pone su gorra y lentamente pero seguramente lleva su investigación. Las pisadas, talla cuarenta y dos se revelan ser pies de un hombre. La infracción queda un misterio total para el detective. En su edredón verde de terciopelo está leyendo tranquilamente, línea a línea esta misteriosa historia, de finales de una tarde. El hombre se ve en este comisario. Las pisadas no se fijan en el suelo. Continúan en una distancia tan larga como la muralla de China. Luego, el investigador levanta la cabeza y se encuentra frente a una puerta. En medio de esta última, se encuentra la huella de una mano sola. El detective saca su lupa indispensable se echa entonces a observarlo, dedo tras dedo con el fin de descubrir el menor indicio que pueda proporcionar. Empuja esta puerta ya entreabierta después de una vacilación larga, desconfiando de lo que se encuentra allí detrás. Se encuentra de nuevo frente a huellas sobre el suelo. La pared que descubre sobre el lado está también recubierta con rastros de manos. El color de estos numerosos rastros, le deja pensar que se trata de sangre. No pierde una migaja, está subiendo la manta siempre más alto como para  protegerse. Continúa su investigación. ¿Se encuentra frente a rastros dejados por una víctima o bien por un agresor? ¿Va a encontrarse frente a un criminal de un minuto al otro? Acaba de terminar un capítulo. No puede abstenerse leer las páginas siguientes para conocer la continuación. Se reinstala arrellanado en su cama con el fin de saborear las nuevas páginas que se le ofrecen. El detective continúa observando con la ayuda de su lupa las huellas de mano sobre la pared avanzando prudentemente. Y sin embargo, su pie se encuentra en el vacío. No puede retenerse y todo su cuerpo se encuentra en el agua. A pesar de la sorpresa sale a flote y observa todo lo que lo rodea. Una reja se encuentra sobre la pared con un tubo que cubre el hoyo poco a poco. La lupa desaparece, el detective también. El sombrero flota en la superficie. Era solo una trampa. La historia no se para allí. Comienza a asustarse. ¿El inspector va a ahogarse? El lector empieza una nueva parte del libro. El hoyo se llena poco a poco. El lector no sigue leyendo el libro. Tiene una duda ; es la historia o su imaginación. Se levanta de su cama y llega  a la pieza donde está el tubo, como en su libro. Prefiere cerrar la manguera. El pijama le parece extraño tal y como el traje del detective con las rayas. ¿El hombre cree que es también el detective? El hombre vuelve a la cama y pone su libro en la mesilla de noche. Es el final de una historia entre un hombre calvo y una historia que le controla.

Anaïs

 

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